A menudo, la historia llama a nuestras puertas de la manera más inesperada: cuando lo que debía ser una tranquila jornada de pesca derivó en una hazaña narrada durante décadas por los pescadores que protagonizaron una gesta insólita en el Mediterráneo: la captura de un tiburón blanco en aguas de la bahía de Alcúdia, un verdadero acontecimiento que la sabiduría popular convirtió pronto en leyenda.
Más de un siglo después, la mandíbula del escualo forma parte de una replica que se realizó en tamaño real y que se encuentra colgada sobre la barra del restaurante
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Existen decenas de fotografías y algunas imágenes en súper 8 de los años 70 de grandes tiburones blancos pescados en aguas de estas islas. No hay duda de que en Baleares, y desde hace siglos, tal vez milenios, los grandes blancos han sido visitantes o residentes. De hecho, en la época de los dinosaurios, cuando Mallorca estaba sumergida o sólo emergían algunos picos de las montañas,
patrullaban estas aguas los gigantescos Megalodones. Se han encontrado sus dientes en diversos lugares de Mallorca y pueden verse en diferentes museos de las islas.
El gran blanco habita las aguas del Mediterráneo desde la noche de los tiempos, pero apenas se sabe nada sobre sus hábitos
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