Nadie se puede creer esto. Excepto en el caso de la conquista romana (que fue total), los siguientes dominadores (vándalos, bizantinos, musulmanes) dieron por conquistada Mallorca con la toma de la capital, el resto de la población de la isla permaneció en ella, conviviendo y adaptándose al nuevo conquistador. Esto mismo sucedió también en la conquista de Jaime I después de la toma de Medina Mayurka. En Mallorca permaneció un importante número de población indígena, tanto sarracenos (debido a que llegaron pocos nuevos pobladores se mantuvo una población musulmana cautiva con el fin de poder continuar la actividad económica, seguido de un proceso de acceso a la libertad y de cristianización), como los mozárabes . Eran los Rum.
Las crónicas cristianas y musulmanas de la conquista dan testimonio de que Jaime I se entrevistó en la costa mallorquina con Alí de la Palomera, quien habló con el monarca aragonés en “son llatí”, es decir, en su mozárabe. Las crónicas añaden que, conocedores de la llegada de Jaime I, una parte de la población indígena mallorquina (que además estaba en abierto enfrentamiento con el poder almohade de la capital que había tomado la isla en 1203) decidió apoyarle. Fue el caso de los payeses encabezados por Benhabet, señor de Pollensa, que, además de ayudar a las tropas aragonesas, apostataron y se convirtieron al cristianismo.
Otra evidencia de la permanencia de los Rum la aporta el prestigioso arquitecto mallorquín Gabriel Alomar. Se trata de una prueba muy evidente a la vista de todos: la piedra central de mármol blanco del altar mayor de la Catedral de Mallorca. Alomar afirma que este pilar pudo ser “el que sostuvo el ara de la basílica que construyeron los bizantinos después de haber ocupado la Ciudad” (allá en el siglo VI), y que una vez conquistada Medina Mayurka “el pilar habría servido ya de soporte al altar (…) para que sirviera de testigo y de símbolo de una relativa continuidad del culto cristiano en la Isla”. A la existencia de la piedra blanca hay que añadir aquellos lugares recónditos donde los criptocristianos mantenían la realización de sus ritos, como las cuevas. La que fue directora del Museo de Mallorca, Juana Maria Palou, detalla que “las Cuevas de Sant Martí (Alcudia) y Santa Inés (Ibiza), no estudiadas todavía (ni nunca lo harán), sugieren lugares de culto cristiano o criptocristiano”.
A todo esto hay que sumar el mantenimiento del modelo de casa romana y el uso de las técnicas constructivas romanas después de la conquista de 1229 por los Rum, lo que significaría su pervivencia y uso durante la dominación islamista. Con la conquista aragonesa llegaron pocos colonos catalanes que construyeron sus casas de acuerdo a su modelo de casa gótica (distinto al romano-mallorquín). Pero el modelo que se impuso y que se mantiene hoy en día fue el tipo milenario heredado de Roma. El arquitecto aragonés Carlos García-Delgado confirma que “de las dos tipologías la que mantuvo mayor vitalidad fue aquella que ya estaba arraigada en la tradición mallorquina antes de 1229”, la mayoritaria romana. A lo que hay que añadir las citadas técnicas de construcción romanas (aljibes, pozos cuadrados, tejas, canales de barro, paredes secas, arcos, enfoscados…) que hoy en día siguen vivas en la arquitectura popular de Mallorca, aunque a veces se imputen erróneamente a la cultura musulmana.
El experto y bioconstructor mallorquín Miguel Ramis aclara que “las técnicas atribuidas a ‘los moros’ son simplemente romanas” y remata afirmando que “nuestra arquitectura está basada en la piedra, mientras que la musulmana está basada en el adobe”.
Los Rum(Bascos) también conservaron su dialecto mozárabe, tal como sostiene el lingüista y arabista Álvaro Galmés de Fuentes: “fueron los mozárabes de las montañas de Mallorca los que conservaron la lengua romance”. El principal documento, en lo que coinciden Galmés y el lingüista mallorquín mosén Antoni Mª Alcover, es el “Llibre del Repartiment de Mallorca” extendido después de la conquista para el reparto de las propiedades. Alcover afirma de él que es “el único monumento que existe de nuestro romance insular, anterior a la reconquista de don Jaime I”.
En el “Llibre” aparecen topónimos prerrománicos (Ariant, Calicant, Caro, Cairats, Porrassa, Moro, Morel, Morro, Toro, Colonia, Randa, Selva, Panteleu, Sineu, Palomera) y otros de latinos, pero con una evolución original del dialecto mozárabe mallorquín (Canadella, Cutella, Pedruixella, Calobra, Massanella).
Otra evidencia de la lengua de los Rum es un glosario del siglo XIII, el “Vocabulista in arabico, publicato sopra un codice della Biblioteca Riccardiana di Firenza”, del que el lingüista David F. Griffin considera que su copia pudiera realizarse “quizá en Baleares” y que “tuviera algo que ver con el monasterio de Miramar”, fundado por Ramón Llull en 1276. El “Vocabulista” recogería aquellas palabras del romance mozárabe usadas por los Rum durante la dominación islamita (qunilya, ballina, tassalla, sintala, tarbaya, atrbasayra, buruk, furka, furnayr, qalabayra, sabbat, sannay, yigala…) y que no difieren en demasía de las actuales palabras mallorquinas (conill, balena, tasseta, centella, treballar, travesser, bruc, forca, forner, calavera, sabata, senalla, xigala…).
A pesar de todas estas evidencias la doctrina catalanista no admite la existencia de los Rum, ni de su lengua. Lo mismo ocurre en el caso valenciano. El filólogo y lingüista catalán Antonio M. Badía afirma tanto del mozárabe mallorquín como del valenciano que “había desaparecido al llegar los repobladores”. Pero, en cambio, sí que admite la existencia del mozárabe catalán, que “estableció contacto con los repobladores (es el caso de Cataluña Nueva, siglos XI y XII)”.
Badía aunque niega la existencia del mozárabe habla de un “enigmático substrato” mallorquín (que no es más que el mozárabe/romance navarro) que configuró la lengua de Mallorca: “habiéndose conservado los rasgos del ignoto substrato correspondiente (…) estos rasgos, formarían (…) la manera de ser de las hablas baleáricas”. En el caso valenciano se trata de unos “enigmáticos enlaces” que convirtieron el catalán oriental de los pobladores en catalán occidental: “rasgos de lengua de procedencia ibérica que (…) enlazan con el catalán que llega a Valencia en el siglo XIII (…) y se convierte en “occidental” por razón de estos enlaces, haciendo, entonces, caso omiso de las modalidades de la lengua de los repobladores que llegan”.
La argumentación de Badía no se aguanta. De sus afirmaciones, lo quiera o no, se deduce admitir la existencia del dialecto mozárabe/romance navarro (para caracterizar la lengua de Mallorca y de Valencia de manera distinta), así como la pervivencia de los Rum en Mallorca.
Navarra fue el primer reino en usar el romance en su Corte.Este hecho demuestra quien creo el romance navarro/idioma español el hoy mal llamado castellano que JAMAS existio.Navarre was the first kingdom to use the Romance language at its court. This fact proves who created the Navarrese/Navarro Romance/the Spanish language which is today misidentified as "Castilian," a fake language that NEVER existed.
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