¿Por qué no han hecho esto?
La respuesta es tan obvia que parece imposible: ellos saben que la teoría es falsa.
¿Podría un científico entrenado y altamente educado realmente creer que 2.3 millones de toneladas de piedra, algunos bloques pesando hasta 70 toneladas, podrían haber sido transportadas y levantadas con métodos primitivos?
Esto parece improbable, aunque no tienen ningún remordimiento en contra de mentirle al público, escribiendo libros de texto y defendiendo esta teoría contra las teorías alternativas. No obstante, debemos notar que no permitirán ser sujetos a una prueba radical final.
Pensamos que es titular o de apoyo para cualquier científico llevar la carga de la prueba de su tesis; no obstante, los científicos sociales quienes hacen estas afirmaciones o demandas, nunca dan la cara para esta clase de escrutinio. Esto es porqué debemos sospechar una conspiración. Ninguna otra disciplina científica se saldría con la suya flexionando las reglas de la ciencia. Todo lo que han hecho es botar teorías alternativas, usando tácticas pasadas por debajo de la mesa. Ya es tiempo de que se insista que prueben sus propias propuestas.
¿Por qué intentarían los científicos esconder la verdad y evitar cualquier prueba de su hipótesis?
Sus motivaciones son igualmente transparentes. Si puede probarse que los egipcios no construyeron la Gran Pirámide en 2,500 AC, usando métodos primitivos, o si la Esfinge puede ser fechada hasta 9.000 AC, toda la casa de cartas se viene abajo. Puntos de vista ortodoxos de la evolución cultural están basadas sobre una cronología de la civilización habiendo comenzado en Sumeria no antes de 4,000 AC. La teoría no permite que una avanzada civilización haya existido antes de ese tiempo. Fin de la discusión. La arqueología y la historia pierden su significado sin una línea fija de tiempo como referencia.
Puesto que la teoría de la “evolución cultural” ha sido atada a la teoría general de la evolución de Darwin, hay mucho más en juego. ¿Explica esto porqué son negadas y/o ignoradas las anomalías y enigmas? Sin embargo, así es.
Las ciencias biológicas de hoy están basadas en el Darwinismo.
TÁCTICAS DE PRESIÓN:
-LAS PIEDRAS DE ICA DEL PERÚ-
Ahora vayamos a otro caso muy diferente. En 1966, el Dr. Javier Cabrera recibió una piedra como regalo de un granjero local muy pobre, en su nativa Ica, Perú. Sobre esa piedra estaba tallado un pez, lo cual no puede haber significado mucho para el aldeano promedio, pero significó bastante para el educado Dr. Cabrera. Él lo reconoció como una especie hace mucho tiempo extinta. Esto levantó su curiosidad. El compró más piedras del granjero, quien dijo haberlas recolectado cerca del río después de una inundación.
El Dr. Cabrera acumuló más y más piedras, y una palabra de su existencia y potencial valor alcanzó a la comunidad arqueológica. Pronto, el doctor había amasado miles de “Piedras de Ica”. Las talladuras sofisticadas eran tan enigmáticas como fascinantes. Alguien había tallado hombres luchando con dinosaurios, hombres con telescopios y hombres ejecutando operaciones con equipo quirúrgico. También contenían dibujos de continentes perdidos.
Varias de las piedras fueron enviadas a Alemania, y fueron fechadas a una remota antigüedad. Pero todos sabemos que los hombres no pudieron haber vivido en el tiempo de los dinosaurios; que el Homo sapiens ha existido desde hace solo 100,000 años, o al menos eso quieren que creamos.
A la BBC le llegaron rumores de este hallazgo, y se apresuraron a producir un documental acerca de las piedras de Ica. Esta exposición a los medios de comunicación detonó una tormenta de controversia. Los arqueólogos criticaron al gobierno peruano por ser negligentes acerca de reforzar leyes en antigüedades (pero esa no era su verdadera preocupación). Se les aplicó presión a los oficiales del gobierno.
El granjero que había estado vendiendo las piedras a Cabrera fue arrestado; el afirmó haberlas encontrado en una caverna, pero se negó a descubrir la ubicación exacta a las autoridades, o, por lo menos, así lo afirmaron.
Este caso fue descartado con tanto arte que enorgullecería a cualquier político corrupto. El gobierno peruano amenazó con enjuiciar y encarcelar al granjero. Le ofrecieron una apelación de canje; él, entonces, re-contó su historia y “admitió” haber tallado las piedras, él mismo. Esto parece altamente improbable, puesto que era analfabeto e inexperto, y allí estaban unas 11,000 piedras. Algunas eran bastante grandes, e intrínsicamente talladas, con escenas y animales que el granjero no podía haber tenido conocimiento de ello sin ser paleontólogo. Habría necesitado trabajar cada día durante varias décadas para producir ese volumen de piedras. Sin embargo, los hechos fundamentales no estaban, ni aquí ni allí. Las piedras de Ica fueron etiquetadas como “broma” y olvidadas.
El caso no requirió una confrontación cara a cara, o un descrédito público de no-científicos por científicos; se ocuparon de esto con tácticas invisibles de presión.
Puesto que estaba registrado bajo “broma”, la enigmática evidencia nunca tuvo que tratarse.